Hay cosas que uno nada más no puede combatir, la mía es que cuando escribo estoy feliz. Ya de ahí a que lo haga bien o mal son otros cien pesos... pero cuando uno encuentra ese "momento zen" con los dedos pegados al teclado no lo puede dejar ir. Por eso abrí de nuevo un blog.
Había dicho antes que lo que no escribo se me olvida, entonces, esto será un pedacito de memoria dónde grabar el mundo.