A pesar de que queremos creernos el cuento de que la pinta es lo de menos, siempre existe una necesidad inconsciente de quitarse cada vez más libras de encima, que históricamente nos ha llevado a hacer estupideces como la que estoy haciendo yo ahora.
1 manzana con 1 diente de ajo en cada comida, NADA más. Para el hambre del intermedio: jugo de manzana y agua. La razón: bajar de peso y limpiar la panza. La consecuencia: no quiero comer manzana ni ajo nunca más en mi vida.
Día 1:
Ha sido hasta el momento uno de los días más largos de mi vida, esperando a que sean las 9 de la noche para acostarme a dormir. El primer ajo baja fácil, había comido como si se acabara el mundo la noche anterior y la fuerza de voluntad estaba al 100%.
A como pasan las horas la voluntad va cayendo y el hambre subiendo. El ajo del almuerzo ya no me lo puedo tragar tan fácil y sé que me queda la parte más difícil del día: la noche.
Pero lo logré... mi última manzana fue a las 8 p.m. y media hora después estaba soñando con papas fritas (literalmente).
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